El árbol del aceite de argán: El oro líquido de Marruecos

El árbol de Argán (Argania Spinosa) viene de la familia de las sapotáceas y existe desde hace miles de años. Puede alcanzar los 10 metros de altura y vivir de 150 a 200 años.

El árbol del Argán es fácilmente reconocible por sus particularidades: su tronco es nudoso, tortuoso y bastante corto. Está formado de múltiples ramas entrelazadas, sus ramas pequeñas están llenas de espinas y adornadas de hojas resistentes a la estación seca.
 
El árbol de Argán sólo crece en los bosques situados en la zona suroeste de Marruecos. Estos árboles llevan siglos creciendo en este país en las regiones áridas, semiáridas y a las puertas del desierto, excepto en la arena. Soporta el calor y es poco exigente con el agua, sus raíces pueden alcanzar los 30 metros de profundidad para recuperar las aguas profundas. En caso de extrema sequedad, pierde sus hojas para resistir la evaporación y se recupera en cuanto aumenta la humedad.

Los fenicios fueron los primeros en utilizar el aceite de Argán como combustible para encender sus lámparas. Pero fueron los bereberes los que descubrieron sus propiedades cosméticas y nutricionales.

En 1999, la UNESCO declaró los bosques de Argán como patrimonio universal para proteger la Reserva Mundial de la Biosfera de su extinción por deforestación y desertización. Este territorio abarca más de 607.000 hectáreas desde el norte del país hasta la frontera del Sáhara.

El New York Times describió el aceite de Argán como el último ingrediente milagroso (“the latest miracle ingredient”).

El aceite de Argán puro es un producto natural que se obtiene de la presión en frío de las almendras extraídas de los frutos secos del Argán (Argania Spinosa). El origen aceite de argán es el fruto del arbol del arból de Argán, parecido a la aceituna, contiene una nuez dura que encierra tres semillas de las que se extrae el aceite de Argán. En la cultura berebere, la nuez del fruto se rompe a mano y se extrae la semilla. Ésta se muele amasando la pasta y añadiendo agua para extraer el aceite virgen. Si se tuesta la almendra antes de molerla, se extrae un aceite de uso alimenticio con un color más dorado que el cosmético y un olor almendrado.

En las tribus bereberes, las mujeres utilizaban el aceite de Argán como cosmético para rejuvenecer la piel y protegerla de las agresiones medioambientales del desierto y de la montaña. Hoy en día, se sigue ofreciendo a los invitados un té y aceite de Argán acompañado de miel como signo de hospitalidad. El “Amlou” es un preparado con miel, almendras y aceite de Argán que se degusta con pan en el desayuno o como aperitivo. También se utiliza el aceite para masajear a los bebés, para curar las heridas de la varicela y para tratar el acné de los adolescentes. Las personas con reumatismo utilizan este aceite para masajear las articulaciones. Su masaje aporta calor y alivia el dolor del reumatismo. Para aliviar estas dolencias también se pueden emplear remedios de cosmética natural que se pueden adquirir en herbolarios o en nuestra tienda online.